viernes, 16 de noviembre de 2012

Quién soy?


Recuerdo perfectamente en varias clases de "psicología" en preparatoria y de alguna materia de Universidad que he tenido que responder a la pregunta de ¿Quién soy?, y nunca se ha encontrado una pregunta más difícil de responder. Quería responder con mi nombre, pero yo nunca he sido mi nombre, es más, yo ni siquiera elegí mi nombre,quería responder con mi género, mi edad, mi estilo de vida, mi filosofía, mis órganos, mis células, mi al rededor, mi carácter. Pero aún no sé quien soy. y probablemente no sea la única.
Yo no sé de donde vengo, yo simplemente llegué a este mundo y cuando menos lo esperé tuve algo de conciencia, yo sobrevivo dentro de un sistema al igual que los otros 7 mil millones de humanos inconscientes con los que comparto el único mundo en el que vivimos, me tocó nacer en un lugar "de paso" donde nunca viví más de 6 meses en mi vida, donde he pasado mis peores momentos pero con el tiempo he aprendido a aceptar las consecuencias. Me tocó nacer dentro de una familia donde en mi infancia temprana se me dio "libre elección" de acuerdo a la religión que quería pero inculcandome valores cristianos como la humildad, la obediencia, el agradecimiento, el sacrificio por los demás, la caridad y el respeto a lo "superior" (aunque no fuese exactamente a Dios) los cuales aún cuestiono . Nunca tuve un lugar donde crecer, he estado viviendo en al menos unas 12 ciudades distintas, y en el doble o triple de casas o departamentos, no formé ninguna relación de amistad fuerte, y ni siquiera me recuerdo hablándole a alguien antes de los 7 años. No es triste, simplemente es como es, no necesitaba de nadie y tenia todo el tiempo para realzar mis habilidades, no daba explicaciones de mi pensamiento, ni de mis actos, mi mundo era libre entre personitas aparentemente libres. O al menos así yo lo veía.
Mi niñez fue extraña y llena de silencio, tenia demasiado tiempo para mi misma y me hice muy introvertida, solo escuchaba a mi familia cercana (mis papás y mi hermana) pero como siempre lo cuestionaba todo. No veía mucha televisión pues me estaba prohibido ver caricaturas "violentas" y los demás programas estaban aburridisimos, así que pasé mucho tiempo dibujando, leyendo y observándolo todo. Me hice extremadamente observadora, extremadamente buena dibujando, y empecé a sobresalir en concursos de escritura, dibujo y comprensión de lectura. Fui unos años a esa primaria donde enseñaban a escribir en cursiva, donde el psicólogo escolar no aceptaba ningún comportamiento como normal (¿y qué sí es normal?), donde me prohibieron dibujar en las últimas hojas de mis libretas, donde me repetían "tienen que ver a futuro, ser alguien en la vida.", donde me enseñaban a tenerle respeto supremo a mis mayores y avergonzarme por una calificación que no fuera de excelencia. aunque también estuve en el extremo contrario donde daba igual la calificación, daba igual si como me comportara, donde escribiera en mis libretas o si no lo hacía, donde era bien visto lo que dibujaba o como escribía.
En algún momento todo cambió, ni siquiera me di cuenta. Ya viviendo en otra ciudad conscientemente de lo que quería y de quien era dejé todo atrás, me di cuenta que no hay un camino y no tengo que seguir a ningún "superior" solo por que se me ha enseñado a seguir ciegamente en mi educación, que no tengo que cambiarme a mi misma por que no sigo la norma, que si tengo una virtud elevada puedo desarrollarla o no, aprendí en algún momento que todo es una opción. Y así viví. Dejé de escribir y empecé a dibujar idiotamente todo lo que veía, todo lo que podía en todo momento, me hice exageradamente buena hasta el punto de poder imitarlo todo con exagerada precisión, esa fue mi primera virtud elevada, y esa pensé que sería toda mi vida. Yo la consideraba lo único que quería, lo único en lo que pensaba, y eso era quien yo era, esa era quien yo buscaba entre los mil monstruos que me detenían. Empecé a leer filosofía a los 14 y me identifiqué con el pensamiento profundamente nihilista de Friedrich Nietzsche. Recuerdo perfectamente que en mi clase de Filosofía en preparatoria mi profesor puso a leerse unas hojas de Así habló Zaratustra, y un compañero difería totalmente del texto, el profesor empezó a explicarle el estilo de escritura del filósofo, el tipo de público que el buscaba y la finalidad con la que había escrito el libro, pero cuando vio que era imposible hacerlo entrar en razón lo resumió de la manera más imbécil que he escuchado. No pude creerlo y no pude seguir escuchando la opinión de los demás por más inteligente que pareciese, la mayoría de las personas no saben ni con que fin se hacen las cosas.
A los 15 tenía tantos problemas con mi familia, y me veía rodeada de tantos idiotas en un pueblo tan pequeño, mi mente solo estaba llena de pesimismo tras darme cuenta de las intenciones de la única persona que apreciaba en ese momento, estaba deprimida. Dejé de dibujar, de leer, de escribir, de pensar, apagué mi carácter tolerante, mi amabilidad. Me quebré, no quería a nadie ni a nada. Por primera vez sentí el verdadero coraje, el verdadero odio al cristianismo, a la moral, a la locura de los jefes de masas. Dejé de ser un puto mono que seguía al mundo, a la escuela, a mi familia, al moralismo religioso, a cualquier ideología política. Salí de ese lugar con la excusa de mi educación en otro estado a los 16, todo perfecta y fríamente planeado, mentí mucho a quienes me han cuidado, y me dejé llevar por lo que yo amaba, por lo que yo quería y no los demás para mí. Por fin sentí que tomaba mi vida en mis manos, lo que yo necesitaba desesperadamente.
He aprendido muchísimo en los últimos 7 años que he vivido aquí. He perdido y ganado cosas inmensas, he hecho cosas que pensé que nunca me perdonaría, y también he hecho cosas que eran parte de mis metas en la vida. Me he encontrado y me he re-creado a mi misma, estoy en constante cambio, estoy en constante movimiento, veo críticamente cada cosa que hago, cada cosa que aprendo, estoy abierta a mil posibilidades y cuestiono todo hasta encontrar la respuesta más racional a cada asunto, pero estoy totalmente consciente que la verdad es relativa y está sujeta a cambios.
Ya no soy más quien yo fui alguna vez, ese animal social que todo mi entorno creó y modificó de mí. Ya no soy esa niña solitaria, ni esa adolescente impulsiva y pesimista. Estoy en un infinito cambio, no hay moral, mi ética es simplemente la necesaria para concluir lo que busco en este momento en esa situación, puedo leer las intenciones de las personas, no me siento ligada a ningún origen ni ningún concepto tradicional de éxito monetario o de status social, he aprendido a vivir con mi pesimismo y usarlo correctamente, tengo que vivir con mis ideologías en un mundo cerrado sin retroceder al modelo arcaico de pensamiento de pendejismo que se maneja hoy en día, he abierto los ojos a los problemas humanos reales, a la salud, a la escasez , al consumismo inmoderado, al sistema económico totalmente corrupto y perfectamente administrado por las grandes corporaciones, por los bancos mundiales que controlan la deuda, al sistema intolerante, mal administrado, a la explotación laboral, a la ideología de las masas, aún me falta mucho, pero para poder cambiar algo primero tengo que RE-educarme, cuestionarlo todo como en un principio y sacar las conclusiones más críticas, las más razonables, estar moviéndome constantemente. El motivo de vida puede cambiar en cualquier momento de mi vida, no tiene que ser estático como se pretende que sea, alguna vez fue solo para mi beneficio psicológico, alguna vez fue para mi estabilidad en el sistema y la salud de las demás personas, ahora es por un bienestar biopsicosocial mio, de los pacientes, de todos los que me rodean. Uno de estos días me desperté y me di cuenta que había comprendido mal el camino, el éxito, el motivo por el cual yo vivía, había comprendido mal todo pues no me había escuchado a mi misma como cuando era niña. Quise decírselo al mundo, pero yo me había transformado tanto que el mundo no comprendió lo que yo hablaba, no era el mismo idioma. Tengo que transformarme una vez más para re-aprender a hablar en el mismo canal que todos, para liberarme y liberar a quien pueda entenderme, que empiece una cadena de ideas.


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